Abrazos de luz

Llevo un tiempo enfocada en mi nuevo trabajo como tarotista y coach espiritual, y la verdad es que he dejado un poco aparcado el blog. Ayer alguien me preguntó si me salía a cuenta desgastarme tanto energeticamente por ayudar a los demás: mi respuesta fue que vale la pena.

Si mi único objetivo fuera beneficiarme económicamente de ello para independizarme haría tiempo que habría fracasado, pero por propia elección lo decidí el día que vi como mi cuerpo enfermaba con mi trabajo como delineante causándome un par de hernias discales y un vacío enorme que no lo llenaba ni con vacaciones, ni con mucho dinero que en ese momento ganara.

En mundo de la construcción ya no me enriquecía, no me sentía realizada ni era coherente con mis principios pero si sentía unas enormes ganas de ayudar a los demás. Naturalmente que soy consciente que era un reflejo de mi misma, y que ese impulso era debido a una vida repleta desde la infancia de situaciones traumáticas.

Quería transformar todas mis experiencias desagradables en un motivo más que suficiente para apoyar a personas como yo, que estaban pasando o que habían pasado por momentos duros. Supongo que mi colección de recuerdos y mis ganas de superación buscando la parte positiva de todo cuanto me sucedió han sido los ingredientes perfectos para ser cercana y tener una habilidad especial en detectar a los más débiles.

abrazo de luz.jpg

Nadie mejor que un herido de guerra para comprender a las victimas de una catástrofe, es un decir claro porque no es mi caso. Pero cuando comprendes con los años y mucha búsqueda interior que eres un superviviente reconoces a los de tu misma raza.

Por lo tanto, personas deprimidas, con abusos, maltratadas, con trastornos mentales, todos los que viven escapando de una realidad que les perjudica tanto que la huida a un mundo imaginario es su mejor salida, son mi especialidad porque yo misma he pasado por todos esos trances.

Atender a almas desamparadas, programarlas para que recuperen sus ganas de vivir y elevar su autoestima para mi es pan comido. Esa facilidad proviene de una existencia plagada de procesos donde mi esencia ha muerto y resucitado en infinitas ocasiones. He convertido mi punto débil en mi fortaleza y encima cobro por ello. La satisfacción de dar un abrazo de corazón después de mis sesiones cuando son presenciales no tiene precio ninguno.

La que se siente una privilegiada por haber convertido mi rutina en una nueva forma de entender y vivir la vida soy yo. Y eso amigos míos, tiene un valor incalculable.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s